Como en todos los aspectos del flamenco, sus estilos o palos se han clasificado de diversas formas, pero una de las más completas es la de José Blas Vega que los distribuye en los siguientes tres grupos:
GRUPO I: cantes flamencos primitivos y básicos y sus derivados.
Romances.
corridos, corridas, carretillas, dedicuras.
Tonás.
martinetes, carceleras, deblas y tonás.
Siguiriyas.
liviana y serrana.
Soleares.
alboreás, polo, caña, peteneras, bulerías, romances.
Tangos.
tientos, tanguillos, mariana
Cantiñas.
alegrías, caracoles, mirabrás, romeras, cantiñas, alegrías de Córdoba.
GRUPO II: cantes flamencos derivados del fandango.
Cantes de Malaga.
rondeña, jabera, verdiales, fandangos locales, malagueñas
locales, malagueñas personales.
Cantes de Levante y Cantes de las Minas.
granaína, media granaína, taranto, taranta, cartagenera,
minera.
Fandangos de Huelva.
estilos locales y estilos personales.
Fandangos de creación personal.
GRUPO III: cantes variados aflamencados.
de origen folklórico andaluz.
sevillanas, saetas, campanilleros, villancicos, bamberas, pregones.
de origen híbrido o incierto.
farrucas, garrotín.
de origen hispanoamericano.
guajiras, milongas, colombianas, rumbas.
En lo que respeta al baile, y aunque en un principio solo se ejecutaban las concretas derivaciones del zapateado y de los estilos festeros, tangos y bulerías, el repertorio ha ido aumentando desordenada e incesantemente, a partir de las soleares y las alegrías, dos de las más puras vertientes del baile flamenco formadas en épocas de los cafés cantantes.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
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